divendres, 6 de maig de 2011

La Papelera


"Hay momentos en las vidas de algunas personas -y también días, semanas o incluso años enteros- en los que se puede palpar el sentimiento de que lo que hacemos carece de valor. Puede que al despertar, una mañana soleada, sintamos que el niño que llevamos dentro se reanima, sentimiento que va a desvanecerse tan pronto como veamos la mentira enmascarada de la edad adulta observándonos desde el espejo del cuarto de baño. O puede que alguien nos haya hecho saber que después de todo no somos el compañero de por vida que creía que éramos y nos haya pedido que no volvamos a visitarlo ni a telefonearlo ni a compartir sus sábanas y que, por favor, pasemos a recoger lo antes posible las pertinencias personales que todavía no nos hemos llevado. O puede que el abuelo, que siempre nos había inspirado el amor más puro, que nos había hecho ver que la vida podía ser tolerable incluso gozosa con solo proferir las palabras oportunas, contarnos la historia adecuada o dedicarnos el elogio que nos hacía falta, haya descendido a ese estado del ser que conserva el mínimo de vida necesario para mantener el cuerpo, y que incluso su personalidad, antaño luminosa y generosa, se haya transformado o invertido cruelmente, y de ese modo haya pasado a ser un doble mezquino y despreciable que ni siquiera nos reconoce. O puede que uno simplemente se haya sentado en un sillón del salón en mitad de la noche, desnudo, y el horrible y torturador sentido de todo lo que en la vida le había llevado hasta este punto -las esperanzas de infancia, los amigos perdidos, los amores frustrados, los corazones rotos- lo haya atrapado inesperadamente y lo haya llevado a implorar,  a quien sea que le pueda oír, un final de todo ello, una solución, una terminación del programa antes que avance un minuto más". 

Jimmy Corrigan. The smartest kid on earth. Sr F.C. Ware

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada